Estaba convencido de marcharme, daba igual que fuera solo o encontrara compañía de última hora, me iba. Había llegado a la conclusión tras unas pocas semanas en España, necesitaba huir de esta realidad que se estaba convirtiendo en mi rutina día tras día, o lo hacía o terminaría como Michael Douglas en "Un día de furia".
A pesar de que no pocos me dijeron que no era buena idea irse solo a una concentración, que iba a ser un coñazo . . . me daba igual. La experiencia ya me había enseñado que viajando en solitario es cuando las mejores cosa pasan. Estas más abierto a los demás y a que el destino te ponga alguna que otra circunstancia que aderece el viaje y su posterior crónica. La República Checa había sido una gran maestra en ese aspecto.
Viernes 13 de Enero son las 10:00 y ya estoy de camino hacia lo que sería mi primera gran concentración en mayúsculas. Pingüinos 2012 es la concentración motera invernal más grande de toda Europa, seguida no muy cerca en cuanto a asistencia por la Elefantreffen, pero es que la Elefanten (como se conoce coloquialmente) son palabras mayores.
La mañana aunque fría acompañaba con un tímido y vago Sol que apenas calentaba a través de las capas de ropa térmica y corta viento. Llevaba el chip cargado de recorrer los casi 600Km con tan solo una parada a repostar, así podría llegar alrededor de las 15:00.
De nuevo me embriaga esa sensación que llega cada vez que me pongo en ruta con Edelweiss. Un intenso escalofrío que recorre toda mi espalda, el ronroneo confiado del boxer, el zumbido del viento contra el casco, el tacto de los guantes, cada una de las protecciones abrazando mi cuerpo, el sol, la carretera y la ilusión que supone una nueva meta sin tener muy claro que pasará durante el camino.
Apenas recorridos unos poco Km vislumbro otros dos viajeros. Una LT1200 y una K1200 que vuelan sobre el asfalto. Al principio no tenía muy claro si viajaban juntos, pero al ver un par de maniobras y los posteriores gestos comunicándose por señas entendí que eran un equipo.
Decido pegarme a la estela que dejaban y observarles, por su forma de conducir me parecían gente cabal y una vez más me repetí a mi mismo dentro del casco aquello que había leído semanas atrás en el maravilloso libro de Miquel Silvestre "Un millón de piedras" - en el mundo hay más gente buena de la que parece-
Finalmente se desvían en una gasolinera y paro a su lado -Hola soy Beto- fue mi carta de presentación y lo primero que salió por mi boca nada más bajar de Edelweiss.
En el rostro de aquel tipo que rondaba la cuarentena y del cual aún no sabía nada, se dibujó una extraña expresión entre sorpresa y duda. Durante unos segundos traté de adivinar a través de sus ojos que estaría pensando, pero me arrancó de mis cábalas a la vez que extendía su brazo y con una voz suave y profunda de quien se reconoce haber vivido más experiencias de las que la vida suele poner a los mortales por el caminos, saludó.
Julián asió mi mano con fuerza, un apretón de manos transmite más que una conversación de varias horas, la energía que se percibe en el momento dice mucho de la persona en si, la de Julián era limpia e intensa.
-Hola soy Álvaro- su compañero de viaje se me había adelantado en el rigor protocolario de las presentaciones. Notablemente más joven que Julián, Álvaro irradiaba un buen rollo tremendo y se le veía emocionado por el viaje que emprendían juntos.
Tras un breve café para tratar de entrar en calor e intercambiar algunas palabras para constatar que éramos personas de bien, retomamos el camino a Pingüinos 2012.
Me siento raro, hacía tiempo que no rodaba en compañía . . . aún recuerdo a mi incomparable Álvaro. Las mañanas de Sábado que machacábamos juntos la Selva Negra, recorriendo como almas que lleva el diablo curva tras curva . . . pasan los Km y sigo buceando en mis recuerdo y mis pensamientos a la vez que The Mars Volta con su "Asilos Magdalena" aletarga mis emociones. Mis dos compañeros de ruta salen de la autopista -nos reunimos con otro grupo más adelante - eso fue lo que me dijeron Km atrás.
El siguiente grupo con el que me encuentro son avezados motoristas que les mueve el mismo sentimiento que a mi. Salir de la rutina a golpe de puño de gas, algo que vi hacer a mi padre durante muchos años sin llegar a entender del todo, pero que a día de hoy comparto y experimento siempre que puedo. En ese momento sin saberlo conocí a uno de los personajes que hicieron de este viaje algo especial e inolvidable. Sergio quien debido a su carácter y su particular forma de ser, se ganó el apodo de Hayabusa o El Haya como lo llamábamos de forma cariñosa.
Voy en la cola del grupo, me interesa ver como se desarrolla la marcha sin tener responsabilidad alguna, ir en medio del grupo supone estar mirando constantemente por el espejo retrovisor por si el compañero de atrás se ha quedado descolgado o ha sufrido algún percance. Cerca del tunel de Guadarrama el grupo se desvía, siempre creí que atravesaríamos dicho paso, pero no . . . al parecer el objetivo es cruzar el elevado puerto de montaña de 2000m.
Curvas y más curvas, que paisaje, que naturaleza . . . .lo que te estas perdiendo Álvaro, te imagino sepultado bajo m. de nieve en el borde de mi añorado Schwarzwald, odiando cada copo que cae lánguidamente para retener a tu querida y fiel compañera al amparo del garaje. No te preocupes, hoy seré yo el que curvee por los dos . . . y con un poco de suerte en verano recorreremos los Alpes juntos.
Faltan pocos Km para llegar, se me hace eterno, estiro las piernas, conduzco de pie, mi cuerpo pide a gritos tregua . . . -cálmate- le digo . . . has aguantado cosas peores. Has soportado 14h de viaje desde Valencia a Stuttgart con el viento racheado en Francia, el calor del Sol, el frío y el viento en la frontera con Alemania. Has mirado a los ojos con furia y sin temor a los camicazes camioneros polacos, has tragado lluvia durante Km. . . . no te irás a quejar ahora por conducir en línea recta.
Finalmente llegamos al Hotel, cama mullida, sábanas limpias y un baño donde se pueden comer sopas, ¿qué más se puede pedir?. -A Pingüinos si no se va de tienda de campaña no se va-, aún recordaba las palabras que un interfecto dispuso en el foro de BMW motos . . . miraba el cielo, y veía como el calor de mi cuerpo se tornaba vapor saliendo por mi boca dibujando extravagantes formas -ni aunque me paguen- fue todo lo que pensé.
La concentración nos sobrecoge, es inmensa, un sin vivir de motos van y vienen constantemente . . . El Haya se saca una foto besando a su querida Chicharra . . . Julián llama por tlf a casa -Esto es una locura- es todo lo que repetía una y otra vez como si fuera un mantra, Álvaro por su parte se detiene una y otra vez mirando una y cada de todas las motos que hay aparcadas, yo grabo todo lo que puedo, rompiendo mano con la nueva cámara que tantos quebraderos de cabeza me dio hasta que "supe" usarla.
Fotos, música, cerveza, más fotos, más cerveza, más música, ahora un ron-cola, música, más y más fotos . . . celebramos el año nuevo motero, vimos el culo bamboleante de unas brasileñas, respiramos la intensa niebla que todo lo rodeaba, dejamos que el frío entrara allá por donde el goretex y el tejido polar había dejado hueco, reímos y nos abrazamos . . . en definitiva fue una gran noche.
Solo para los que estuvimos allí . . . 13.01.2012 22:08
Al día siguiente fuimos a Valladolid a ver el desfile de las banderas, las acrobacias de los Stuntman, motos y más motos . . . por donde quiera que mires hay motos . . . es el cielo, el infierno y el purgatorio de las dos ruedas, absolutamente todas están allí. El ambiente, el sabor y el olor a combustible y a goma quemada lo impregna absolutamente todo. Ya no me siento extraño por caminar con mi traje de romano por la calle, es raro ver a alguien que no lo lleve.
Tras unas cuantas horas entramos en la que posiblemente era la única cafetería de Valladolid vacía, a medida que voy quitándome peso noto mi cuerpo frágil, desprotegido, durante horas he estado portando la ropa con sus protecciones y ahora al quitarme la chaqueta y el forro me siento desnudo.
Tras un par de cafés y algún que otro gin tonic por parte de Haya nos relajamos de las idas y venidas del día. Es entonces cuando empiezan a fluir las palabras y pensamientos entre nosotros, es cuando tras habernos conocido algo más la noche anterior empezamos a mostrar nuestro interior, inquietudes, miedos, sueños, vivencias . . . Es ahí donde descubro la profundidad que ya imaginaba de Julían, la alegría de Álvaro y la inalcanzable locura de Hayabusa y sus hilarantes historias. Aquella en la que llegó a alcanzar los 140Km/h con una Rieju Drac de 49cc tuneada sería repetida hasta la saciedad.
Las horas pasaron, y tras la cena volvimos a la concentración, más fotos, menos copas y nada de comida . . . íbamos más que llenos. Era nuestra última noche en Pingüinos . . . allí estábamos los cuatro, de pie, observando como una sufrida streeper entrada ya en edad erguía sus pezones helados ante la mirada de cientos de moteros que berreaban por que se arrancara el minúsculo tanga que apenas dejaba lugar a la imaginación.
-Debería jubilarse ya- me señalaba Álvaro mientras el macro monitor que teníamos delante mostraba cruelmente los michelines y cada una de las arrugas de aquella pobre streeper que se estaba ganando el sueldo en la gélida noche.
Tras los entrantes vino el plato fuerte Los Mojinos Escozíos . . . grupo que para mi entra en la misma categoría que el Mc Donalds en la gastronomía, y con eso lo digo todo. A pesar de ello, en esa noche helada, he de reconocer que supieron hacer entrar en calor a la gente y a pesar de mis lógicas reticencias, descubrí como mis traidoras manos jugaban a dibujar solos de guitarra en el aire.
Las luces de los focos alumbraban toda la explanda, no sabía bien cuantas personas habría allí . . . me daba igual . . . me sentía en casa . . . había tenido la fortuna de conocer a Julián, Álvaro y Haya. Tres personas dignas de conocer y más aún de recordar.
A la mañana siguiente partimos en silencio . . . pocas horas antes había adoptado a un nuevo compañero de viaje, el pingüino Ximo me acompañaría en todo el recorrido hasta casa y desde ese momento formaría tandem conmigo en todos los viajes que aparecieran en el futuro.
Esos 600Km que separaban la concentración de casa se antojaron como atravesar un país . . . ya no por la distancia, la intensidad de los dos días y el cansancio . . . si no por el cambio de temperaturas. Salimos rozando los 0ºC, lloviendo y con rachas de viento, y llegué a Valencia con 17ºC el Sol brillando con fuerza y el cielo azul como el océano.
Ya en casa, mientras me quito toda la ropa lo más rápido que puedo, sin apenas mirar donde cae voy sonriendo . . . ha sido un gran viaje, una gran experiencia, una gran historia . . . un mejor recuerdo.

coño, faltan fotos! muy bueno por lo demás. Mi padre también es motorista.
ResponderSuprimirCOÑO!! Mi héroe Miquel Silvestre comentando en este mi humilde blog. Las fotos están de camino, pesan mucho y tardan en subir, a ver si esta semana consigo ponerlas todas. Espero que vaya todo bien allá donde estés, un saludo.
SuprimirSoy parte de tu historia, esto paso hace algo mas de una semana, y la verdad que al leerlo se me ponen los pelos de punta, tu eres una persona grande LOORMELOTTE, como un hobby puede unir a gente con opiniones totalmentes distintas??? como el Haya y su Panaderia de Carcelen,jaja.
ResponderSuprimirUn saludo y enhorabuena por tu blog.ALVARO
Quiero fotos ya!!!
En breve Alvarito en breve . . . ;)
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