15.2.12

Rudyard Kipling "Si"


 Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduria...
Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...
Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice "!Continuad!".
Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

A Garmina.

6.2.12

Los recuerdos de una vida


 

La suave brisa de primavera, el calor del mes de agosto, las hojas caducas de otoño y el viento helado de invierno . . . así paso los días de mi existencia, recordando lo que fui, lo que vi, las personas a las que amé y me amaron. Prisionero de mi propio cuerpo, encerrado en una jaula de carne y hueso, postrado en esta cama hasta el fin de mi tiempo.

Las imágenes se repiten una y otra vez cuando cierro los ojos mientras Yann Tiersen suena melancólico y distante en la vieja radio que me acompaña días tras día. Todo aquello que fui, todos aquellos momentos de juventud en los que me creí inmortal, en los que disfrutaba de la vida a grandes tragos, todo aquello ha quedado atrás y no hace más que aumentar esta angustia que me corroe por dentro.

A través de la ventana de esta aséptica habitación de hospital los árboles mecen desnudos su cuerpo al capricho del viento del norte. Y así es como mi memoria viaja más allá del tiempo, rivalizando con las leyes de la lógica que impiden al resto de los mortales viajar en el tiempo. Es así como transporto mi cuerpo a las orillas del gran Balaton, en donde mis pies descansan sumergido en el agua mientras el Sol vuelve a hacerme sentir vivo. Es así como vuelvo a visitar la mística ciudad de Jerusalén, la desbordante vida y el bullicio de Roma, los intensos olores y tintes de Estambul, el frío acogedor de Moscú, la alegría de Buenos Aires . . . es así como gracias al recuerdo y la memoria puedo visitar aquello que fui . . . es así como gracias a haber vivido sigo con vida.

5.2.12

Un cementerio que mira al mar



El agua está tremendamente fría, es como si millones de microscópicos alfileres se clavasen en mi piel, pero aún así permanezco con los pies sumergidos mientras la espuma rodea mis tobillos formando aros que velozmente se desvanecen.

La luz le otorga al agua un reflejo plateado que se asemeja a la armadura de un caballero andante, mientras un ave solitaria rasga con sus alas el ocaso antes de que llegue la noche.

El Sol estira sus dorados brazos hasta sumergirlos por última vez en el azul opaco del mar. El viento gime con el roce de las rocas, se hiere y lamenta con su afilada figura, acuchillan su forma sin compasión, permanecen impasibles a todo lo que acontece a su alrededor. Son un frío testigo de este cementerio en el que entierro la última parte de mi.

Siento la arena helada y húmeda bajo las plantas de mis pies, alzo la mirada mientras un torrente eléctrico recorre mi columna y trato de alcanzar el horizonte. Trato de enviar allí todos los recuerdos que me unen a ti, trato de desterrarte de mi vida, abandonarte, dejar tu imagen flotando en el mar hasta el infinito, pero como un mensaje de auxilio encerrado en una vieja botella . . . así vuelves a mi orilla cada día, con cada amanecer.

Por más que lo he intento no consigo que este mar se convierta en el cementerio de tu recuerdo, no consigo que se lleve todo aquello que me diste, no consigo seguir adelante. El vaivén de la marea acompasa el ritmo de mi vida mientras tu sigues flotando dentro de mi . . . mientras el verdadero cementerio sigue siendo tu recuerdo en mi interior.

Foto: Marta Villalta

The Black Keys - Tighten Up

2.2.12

Paolo Pirozzi


Un héroe con el que tuve la fortuna de charlar en la concentración de Pingüinos 2012. El cual de manera desinteresada me ofreció asesorarme y aconsejarme de que manera llevar a cabo mi gran proyecto. Su web


1.2.12

Una del Oeste

El Búfalo en la mítica Ruta 66 de los EEUU dándole rosca al puño del gas para adelantar a un tren . . . todo un personaje este Búfalo, su blog en donde cuenta las peripecias de su vuelta al mundo en moto no tiene desperdicio.

23.1.12

Baby . . .Baby . . . Baby